El obispo Enrique Díaz Díaz expresó su pesar por el asesinato del pastor cristiano Ángel González y su esposa, Irán Montes, ocurrido en Irapuato, y manifestó su esperanza de que el crimen no haya sido una agresión dirigida específicamente contra el líder religioso.
El representante católico señaló que los hechos reflejan el alcance de la violencia que afecta a la población, sin distinguir entre profesiones, comunidades o creencias religiosas, una situación que mantiene en preocupación a distintos sectores de Guanajuato y México.
Ante el homicidio del matrimonio, el obispo expresó su solidaridad con los familiares de las víctimas, los integrantes de la congregación cristiana y las personas cercanas a la pareja, quienes enfrentan las consecuencias de una agresión que provocó consternación.
Díaz Díaz consideró necesario redoblar los esfuerzos para construir una cultura de paz y reducir los niveles de inseguridad que afectan a las ciudades y comunidades, con la participación de las instituciones y de la sociedad.
Asimismo, recordó que a nivel estatal existe una comisión en la que participan representantes de distintas religiones, espacio en el que se abordan asuntos que afectan a las iglesias y a la población, además de plantearse acciones ante las problemáticas consideradas prioritarias.

