Salamanca, Gto. — El sector de bares, cantinas y establecimientos de vida nocturna en Salamanca enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia reciente. A los estragos económicos heredados por la pandemia de COVID-19 se suman los retos de la seguridad y la sombra de la extorsión, una problemática latente en la región que mantiene en máxima alerta a los prestadores de servicios locales.
Ventas a la baja y un cambio irreversible en los hábitos de consumo
A años de los cierres prolongados que mantuvieron inactivos a los negocios durante más de diez meses en el periodo de contingencia, la recuperación económica sigue sin llegar para las cantinas y bares tradicionales del municipio.
Representantes del sector señalaron que las ventas se mantienen en niveles sumamente bajos. La crisis no solo golpeó las finanzas, sino que transformó los hábitos de la clientela: muchos consumidores optaron por alternativas informales o reuniones en cocheras y espacios privados, alejándose de los establecimientos establecidos. A esto se suma el impacto de los establecimientos de grandes cadenas (como los ubicados en zonas comerciales de alta concurrencia), los cuales concentran la mayor parte de la clientela, dejando a los negocios locales en una situación de vulnerabilidad extrema.
Consecuencia de este coctel de bajas ventas y falta de liquidez, se estima que al menos 15 establecimientos tradicionales han tenido que cerrar sus puertas definitivamente en Salamanca en los últimos años, incapaces de sostener el pago de rentas y refrendos.
El delicado tema de la extorsión y el abandono institucional
En el rubro de la seguridad, el sector reconoció que abordar el tema de las extorsiones resulta sumamente delicado. Si bien los agremiados han sostenido reuniones constantes de comunicación interna y, hasta el momento, reportan que la organización se ha mantenido al margen de ser blanco directo de estas redes delictivas, el temor es constante.
Los comerciantes lamentan que, mientras grandes corporativos de la industria del entretenimiento con marcas consolidadas logran sostenerse e incluso publicitarse masivamente en internet, los pequeños y medianos empresarios locales “fueron abandonados a su suerte”.
“A nosotros se nos abandonó por parte de la clientela y tenemos prácticamente que estamos sufriendo para conservar nuestros establecimientos. Muchos ya cerraron y los que quedamos estamos luchando para sobrevivir”, expresaron representantes del sector.
Ante este panorama, el gremio hace un llamado a las autoridades de los tres niveles de gobierno para voltear a ver a la economía local y brindar garantías reales de seguridad y estabilidad, exigiendo un piso parejo que permita rescatar los negocios formales que durante décadas han dado identidad y vida económica a Salamanca.

