Salamanca, Gto. — El caso de Nadia Verónica Rodríguez Saro Martínez, la joven universitaria de 23 años asesinada a balazos la madrugada del 8 de marzo de 2020 cuando se dirigía a su hogar en su vehículo sobre la carretera hacia la comunidad de La Ordeña, en Salamanca, ha dado un giro institucional tras años de permanecer en el rezago y la exigencia constante de justicia por parte de colectivos feministas y su familia.
Durante un encuentro con medios, el Fiscal General del Estado, Gerardo Vázquez Alatriste, abordó el estatus de las indagatorias tras sostener reuniones directas con la madre de la víctima, reconociendo el dolor persistente que dejó este crimen cometido en el marco del Día Internacional de la Mujer.
Un expediente “rescatado” del archivo
El titular de la procuración de justicia calificó la investigación como un asunto de profunda sensibilidad, admitiendo que el expediente había permanecido estancado como un “carpetazo” más dentro del archivo de la dependencia. Sin embargo, destacó que la Fiscalía ha retomado los trabajos bajo una directriz de respeto y cercanía con la familia:
“No podemos permitir que carpetas de investigación trascendentes, donde tengamos víctimas en casos tan sensibles, permanezcan en un archivo y que no se sepa más”, señaló el Fiscal durante la entrevista.
Identifican a presuntos implicados
Uno de los puntos centrales revelados por el funcionario estatal es que, tras el relanzamiento y fortalecimiento de las pesquisas, la institución cuenta con elementos clave que han permitido identificar a las personas que presuntamente privaron de la vida a Nadia aquel fatídico día.
Aunque en su momento el caso se convirtió en un símbolo de la “orfandad institucional” denunciada por colectivos universitarios y feministas de la región, la Fiscalía sostiene que los trabajos ministeriales no se han detenido y que se continúa trabajando para fincar responsabilidades penales concretas.
Contexto de lucha y memoria
El asesinato de Nadia —quien en vida pronunció la frase “Si un día me toca a mí, quiero ser la última”— conmocionó a Salamanca y al estado de Guanajuato, convirtiendo su rostro en la imagen principal de las marchas del 8M a lo largo de los años.
Con el compromiso público de la Fiscalía de mantener abierta la investigación y dar con los responsables materiales e intelectuales, la exigencia de justicia histórica de su familia y la sociedad salmantina entra en una nueva etapa de revisión ministerial.

